Hoy es viernes, llueve y vos no estas.
Pero no importa. No importa lo mucho que lo estés físicamente porque igual estas. Porque te tengo acá, conmigo, muy presente.
No sabes cuanto te quiero pero eso tampoco importa. O lo mucho que te estoy agradecida por haber sido, inconscientemente, la tabla que me saco a flote.
Tus ojos iluminaron mi camino en plena oscuridad.
Me había perdido en penumbras, persiguiendo una sombra que nunca será.
Seguí un sueño, que se volvió pesadilla, que me llevóo a los extremos y amplió mis límites mucho mas allá de lo que estaba permitido.
En el camino alguien quiso guiarme, torcer mi rumbo, convencerme de que había otra alternativa, pero finalmente me dejo sola, en medio de la nada, a oscuras y lejos del camino.
Busque a tientas volver al sendero que ya hacia mucho había perdido, volver a ver la luz, pero solo logre hundirme aun mas entre mis sombras, en pantanos de hielo y niebla, de sordos zumbidos de desesperanza.
Y cuando me senté, cansada de vagar por esa ciénaga gris, acostumbrada a la monotonía de una vida sin rumbo, con los ojos secos de tanto llorar, la garganta muda de tanto gritar su nombre y las manos insensibles de tanto buscar su piel para tocarlo... levante la vista hacia el cielo esperando la estocada final y ahí lo ví... ese inmenso, profundo, intenso y brillante celeste de tus ojos... con su mirada atenta, interesada y agradecida.
Un escozor tímido al principio, pero cada vez mas firme, pude sentir en mi interior y comprendí nuevamente que seguía viva.
El corazón se acelero, la mente se disparo en un sinnúmero de ideas, y proyectos y sueños... la sangre se entibio de repente y recorrió veloz todo mi cuerpo, desentumeciendo los músculos dormidos... tu risa inundo mis oídos, tu mano se sintió en la mía y en un segundo todo había renacido.
Que no lo sepas no importa, no modifica nada. Yo lo sé y por eso te quiero y te estoy agradecida. Porque le diste corriente a mi motor herido, poniendo en funcionamiento todo de nuevo en mi vida. Yo no te pido nada, como podría hacerlo? Me diste lo necesario en el preciso momento, sin saber y sin requerirlo.
Esto es por un gracias. Por un te quiero. Por un te espero pero sin esperarte nada.
Yo estoy. Para lo que quieras como y cuando quieras. Eso si lo sabes.